
Diario curso esquí semana Reyes en Boí Taüll enero 2019
El diario del curso de esquí de reyes en enero 2019. Una semana fantástica en la Estación de Boí Taüll y aquí os dejamos un pequeños resumen de estos días.
El curso de Reyes 2019 fue la prueba definitiva de que en el Club Eduma sabemos adaptarnos a cualquier circunstancia.
Originalmente nuestro destino eran las estaciones de Astún y Candanchú, pero la falta de nieve en el valle del Aragón nos obligó a realizar un cambio estratégico de última hora hacia Boí Taüll.
Lo que en principio podía parecer un contratiempo, terminó siendo el mayor acierto de la temporada: descubrimos una estación espectacular con condiciones de nieve inmejorables.
Un comienzo lleno de evolución técnica
Lo primero que hicimos antes de llegar al hotel fue alquilar los equipos para aprovechar al máximo posible desde el primer día.
Desde el 2 de enero, nos sumergimos en una rutina de esquí perfecta.
Tras los desayunos energéticos, subíamos a las pistas para iniciar las clases de esquí.
El primer día fue clave para el grupo de principiantes; verlos pasar de la inseguridad en el llano a realizar sus primeros giros en cuña antes de que cayera el sol fue emocionante.





El 3 de enero el tiempo nos regaló un cielo azul profundo, sin una sola nube.
Fue el día de los grandes hitos: todos los principiantes subieron a su primera silla.
Este paso es fundamental en la psicología de un esquiador novel, ya que abre las puertas a todo el dominio esquiable.
Por las tardes, el seguimiento Eduma nos permitió reforzar esos logros, bajando juntos y comentando cada curva.
El cansancio se compensaba con la satisfacción de ver la evolución constante de cada niño y joven del grupo.


Cultura, viento y la noche de la ilusión
En este viaje quisimos añadir un componente cultural que enriqueciera la experiencia de los niños.
El 4 de enero visitamos el pueblo de Erill la Vall, donde nos sumergimos en la historia del Pirineo catalán visitando las iglesias románicas de Santa Maria de Taüll y Sant Climent, Patrimonio de la Humanidad.
El espectáculo de luz y sonido sobre las pinturas originales fue el contrapunto perfecto a la adrenalina de las pistas.



El día 5, la montaña nos recordó su carácter.
Fuertes rachas de viento obligaron a cerrar gran parte de los remontes, dejándonos solo con la zona de debutantes operativa. Sin embargo, aprovechamos para bajar al hotel un poco antes y prepararnos para la gran noche.
Los Reyes Magos, conscientes de que estábamos fuera de casa, se pasaron por el hotel para dejar golosinas a los niños y un poco de “carbón dulce” a los padres para no perder la tradición.
El último día, ya con el viento en calma, disfrutamos de una estación vacía para nosotros, exprimiendo las últimas bajadas antes de devolver los alquileres y poner rumbo a Madrid.




Volvemos con la sensación de que el cambio a Boí Taüll no fue solo un acierto, sino una de las mejores decisiones de los últimos años.
¡Nos vemos en los sábados de la sierra o en los apartamentos de Pas de la Casa!
