
Diario La Casona del Prado, Segovia. 2ª quincena julio 2015
Comenzamos nuestro diario del campamento La Casona del Prado para esta segunda quincena de julio 2015.
¡Qué verano aquel 2015! La segunda quincena de julio en La Casona del Prado fue una mezcla perfecta de aventura, tradición y ese toque de locura que solo los campamentos de Eduma saben dar. Entre el calor de Segovia y las tormentas refrescantes, no dejamos ni un minuto libre.
Aquí tenéis la crónica detallada, día a día, de lo que vivimos en Riaza:
Día 1: El aterrizaje
Llegamos con las maletas cargadas de ilusión.
Tras los primeros juegos de movimiento para soltar nervios, nos organizamos en las habitaciones y grupos.
La Casona nos recibió con el sol de Castilla, y aunque ya estamos acostumbrados, siempre impresiona la energía del primer día.
Día 2: Hockey bajo la lluvia
Empezamos con las actividades rotatorias. Estrenamos el hockey canadiense y el béisbol. Sin embargo, a la hora de comer, el cielo decidió darnos una tregua térmica: un chaparrón refrescante nos obligó a cambiar la pradera por el “cine de verano” de sobremesa.
¡A veces un poco de lluvia viene genial para recuperar fuerzas!
Los alumnos del curso de monitor de tiempo libre intensivo siguen con sus clases para conseguir el diploma de Monitor de Tiempo Libre.
Luego tendrán que hacer las prácticas en un campamento de verano para poder conseguir el diploma oficial.
Tras la merienda el tiempo ha mejorado y hemos podido continuar con las actividades previstas.



Días 19 y 20 de julio: Riaza y la prisión nocturna
El domingo fue el día de excursión a Riaza. Los adolescentes disfrutaron del ambiente del pueblo y todos acabamos comiendo bajo la sombra de los árboles de El Rasero.
Al volver, y para quitarnos el calor de la caminata, los monitores nos esperaban con un “refresco acuático” (manguerazos en toda regla) antes de saltar a la piscina.




El lunes, tras las rotaciones de tiro con arco y esgrima, la noche se volvió peligrosa: ¡Todos fuimos hechos prisioneros!
Una velada de estrategia y sigilo donde escapar de los “vigilantes” se convirtió en el objetivo vital antes de irse a dormir.
Hasta aquí podemos leer.
Martes 21 de julio: Caballos y ritmos veraniegos
Las mañanas en el campamento huelen a campo. Los grupos continuaron con las rutas a caballo, conectando con la naturaleza.
Los más mayores, que parecen tener pilas infinitas, bajaron al pueblo por la noche para disfrutar de los éxitos del verano, mientras los peques y medianos conquistaban la pradera con sus propias veladas nocturnas.

Miércoles 22 de julio: Motín en el Duratón y barbacoa
¡Excursión estrella! Fuimos a las Hoces del Río Duratón.
Entre paredes de piedra y buitres leonados, paleamos con energía.
Pero lo mejor fue la “emboscada”: los más pequeños (de 6 y 7 años) se aliaron para asaltar las piraguas de los monitores, ¡consiguiendo que más de uno acabara dándose un baño forzoso!
Después, nos fuimos a Cantalejo para una barbacoa de las de verdad: panceta, salchichas y pimientos. Tras el festín y unos partidos de basket a la sombra, rematamos el día en la piscina del complejo.
¡Un día de 10!





Los cursillistas del curso de monitor de tiempo libre están con sus clases de educación ambiental y ocio y tiempo libre.
25 de julio: ¡Olé el día Español!
Vivimos nuestro Día Temático: España.
La jornada empezó con unos San Fermines de infarto donde se mascó la tensión en la pradera.
Hubo procesiones, tamborradas y bailes regionales.
La comida, como no podía ser de otra forma, fue un tapeo nacional que nos dio fuerzas para las pruebas de la tarde, que terminaron, por supuesto, con todos en la piscina.
Empezamos con unos San Fermines en los que se masticó la tensión, continuamos con una procesión, tamborada, bailes regionales etc. hasta que llegó la hora de la comida, que como no podía ser de otra forma fue de tapeo.






26 de julio: Creatividad y coreografías
Tras la visita al pueblo, dedicamos la tarde a los talleres y manualidades.
La tensión se sentía en el aire, pero no por los juegos, sino por el Súper Concurso de Mini-Vídeos Coreografiados.
Cada grupo pulió sus pasos de baile para demostrar quién tenía más arte ante la cámara.
Últimos días: Esgrima y el gran meneíto
En la recta final, terminamos de perfeccionar nuestra estocada en la esgrima y nuestra puntería de Robin Hood en el tiro con arco.
Los cursillistas de monitor, que han estado al pie del cañón, nos ayudaron a cerrar los últimos talleres.
Para la última noche, el ritual fue sagrado: ¡La Mega Discoteca!
Estuvimos practicando el Meneíto, ese baile clásico de Eduma que une a niños, mayores y monitores en una sola coreografía.
¡Gracias a todos por esta quincena inolvidable! Nos vemos muy pronto. ¡Hasta la próxima, Riaza!
¡¡¡HASTA PRONTO!!!.
